Debido a que se trata de problemas que entra en la categoría de trastornos generalizados del desarrollo, la evaluación tanto del autismo como del Asperger es muy compleja y tiene que abarcar prácticamente todas las capacidades y habilidades relacionadas con el lenguaje y su adquisición.

 Áreas de Evaluación Recomendadas.

En la mayoría de trabajos sobre el tema se recomienda evaluar las siguientes áreas:

Estado General del Niño

Como siempre, una práctica necesaria en la evaluación de las alteraciones logopédicas consiste en determinar el estado general del niño; es decir, conocer su grado de funcionamiento en general. De esta forma, podremos obtener una imagen amplia de sus capacidades y/o limitaciones, y evitaremos el error de centrarnos exclusivamente en el problema sin tener en consideración las circunstancias del mismo.

Por ejemplo, se puede recoger información sobre: el grado de desarrollo, la inteligencia, la existencia de posibles problemas neurológicos, el nivel de funcionamiento diario, el rendimiento escolar/laboral, y el nivel de interacción social.

Características Autistas

En este punto se deben evaluar las características típicas del autismo o del síndrome de Asperger, para lo que se pueden emplear instrumentos de evaluación específicos del autismo.

Nivel de Competencia Lingüística

Por supuesto, el grueso de la evaluación logopédica  de un posible caso de autismo  debe centrarse en el nivel de competencia lingüística que muestra el niño.

Instrumentos Habituales Para la Evaluación

La logopedia tiene como finalidad: la prevención, el diagnóstico, el pronóstico, el tratamiento y la evaluación integral de los trastornos de la comunicación humana, teniendo en cuenta los trastornos del habla o del lenguaje (hablado o escrito, tanto en comprensión como en expresión).

Desarrollamos nuestra intervención logopédica entorno a diferentes ámbitos: el educativo, el lingüístico, el conductual, el clínico, etc.

Trastornos del desarrollo del lenguaje, de la articulación, de fluidez y de ritmo, del habla, de la audición, trastornos neurológicos, de la voz, del lenguaje lecto-escrito, y de la comunicación asociados a autismo, deficiencia mental, parálisis cerebral, etc.

Algunas pautas que se han de tener en cuenta para detectar la necesidad de la intervención logopédica:

  • Que no se comprenda cuando habla el niño.
  • Que con frecuencia el niño se coma sonidos, o que agregue otros sonidos.
  • Que respire con la boca abierta.
  • Que tenga dificultades para pronunciar algún sonido.
  • Que se encuentre afónico con frecuencia.
  • Que manifieste que no escucha bien.
  • Que no discrimina ruidos de sonidos.
  • Que no hable o hable muy poco.
  • Que presente cambios muy drásticos en la voz.
  • Que presenta alteraciones físicas.
  • Que presenta alteraciones sensoriales.
  • Que se descentra con facilidad ante cualquier situación de la vida diaria.
  • Que no logra seguir consignas lingüísticas simples.
  • Que presente dificultades a la hora de escribir o leer correctamente.