Ante un diagnostico tan fuerte: Su hijo es AUTISTA…ASPERGER… DEFICIT DE ATENCION… cualquier madre o padre reacciona como todo ser humano ante la amenaza de ver quebrantada su paz, su vida y hasta sus sueños y expectativas…Reacciona ante este impacto de lo no esperado con la “negación”… esto es así y es lo normal…

La “negación” es el mecanismo de defensa implementado por nuestro YO a fin de defenderse ante una situación que no puede manejar y en donde se siente amenazado…

La “negación” nos ayuda a buscar otro diagnostico, nos protege de caer en una depresión profunda, nos ayuda a mantenernos atentos y observar si eso es cierto o no… pues es el que nos mueve a verificar si eso es así… gracias a la negación buscamos, consultamos, investigamos y es un proceso importante en nuestro proceso emocional, pues no nos deja caer, sino nos hace reflexionar… es importante buscar otro diagnostico, es importante consultar con otros profesionales…es importante no creerlo en un primer momento… esta etapa es importante... pero debe pasar y debemos avanzar…

Una vez que pasamos esta etapa que para cada persona es distinta y algunas no la superan y permanecen en ella por largo, largo tiempo…pasamos a otras etapas que dependiendo de nuestra madurez emocional, del apoyo que tengamos, de las creencias y del re-encuadre inicial que hagamos de esta nueva situación podemos decidir…

La “aceptación” es una opción… muchas veces caemos en una depresión, la cual sentimos que nuestro mundo de sueños y expectativas se cayó… ya no será todo aquello que soñamos… y muchas veces es así… las cosas ya no serán como las creímos…y sentimos un miedo profundo ante la expectativa del futuro de no saber como será…

Otros tomamos una “depresión mental” al preguntarnos mil veces ¿por qué? ¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué nos esta pasando esto a nuestra familia? ¿Por qué precisamente a mi hijo?... entre las lamentaciones puede pasar mucho tiempo y también te puedes quedar allí por largo, largo tiempo y no superarlo nunca… y en cada batalla diaria volver hacer la misma pregunta ¿por qué?...

También puedes caer en una tristeza y pasar de las lamentaciones a la “culpa” tener pensamientos de culpar hacia afuera… al médico, a la vacuna, a la alergia, o los genes, a Dios… o culpar hacia adentro “qué hice para merecer esto”… y allí puedes pasar otra larga temporada…

También puedes tomar la decisión de luchar… este mal hay que eliminarlo… esto hay que combatirlo, esto que viene a amenazar mi vida mi estabilidad… peleo con esto… y esto no me vencerá… ahí te puedes quedar y vivirlo desde la lucha…...

Nosotros tenemos en nuestra manos la decisión desde donde vivir con esto… te puedes quedar en la negación y no admitir que esto es una realidad el universo se equivocó… te puedes quedar en las lamentaciones… en el ¿por qué a mí? En la culpa… o puedes entrar en la lucha… y luchando te cansas… y luchando con algo tan grande no llegas a la paz… nuestros mecanismo de defensa solo buscan protegernos…

Pero podemos también decidir aceptar… para esto no hay tiempo… cada persona es distinta… Al entrar en la aceptación nuestra pregunta cambia… ya no será POR QUÉ? Será PARA QUÉ?...

Solo con cambiar la pregunta, nuestro re-encuadre puede cambiar… Para quÉ?...para que mi vida sea tan especial como lo es mi hijo…para aprender amor incondicional, para aprender tolerancia, para aprender compasión, autoestima, para aprender sobre el apoyo a otros y humildad, para ver la vida desde otro punto de vista… para madurar como personas y madurar emocionalmente… y un sin fin de aprendizajes si tu lo decides.

Al vivir desde la aceptación nuestro mundo cambia…ya no hay lucha, ni cansancio… la energía cambia y vemos desde nuevos puntos de vista… elegimos nuevas metas desde el amor… La aceptación nos permite preguntarnos: ¿y bien ahora qué voy hacer con esto? Y tomar decisiones más positivas… buscar mejorar la calidad de vida de nuestro hijo y apoyarlo a ser todo lo que pueda llegar hacer…y apoyarnos a nosotros mismos para aprender y crecer.

He visto y conocido muchísimos padres que su hijo se convierte en su motor para crear nuevas cosas, para buscar nuevas y creativas salidas y apoyar a otros padres para que su vida y la de sus hijos tengan una mayor calidad de vida. Pero la decisión siempre está en nuestras manos… y la pregunta aquí es ¿desde dónde quiero vivirlo?

Mi historia es un poco de todos estos procesos y mucho mas… pero algo que marcó mi vida y que agradezco y jamás olvidare fue el re-encuadre que una amiga me hizo… al recibir el diagnóstico por supuesto que la tristeza me embargaba y el miedo al futuro era terrible… esa amiga solo me dijo… "ayer, o hace un mes ¿como veías a tu hijo?"y comienzo a decirle: "bello sano perfecto hermoso"…Ella solo me dijo estas palabras: "bueno solo da un paso atrás de todo esto que tu haz pensado …solo da un paso atrás y quédate allí con esa imagen de tu hijo… pues él no ha cambiado pero tus pensamientos de miedo son los que lo ven diferente"…